Relevancia para las ciencias sociales

Este es un tema que nos compete a ambos sexos, y por lo tanto, a toda ciencia social, pues si bien no depende del sexo para poder desempeñarse en una rama, si no de las aptitudes, la problemática que lleva siglos, pone a las mujeres en un lugar de oportunidad muy diferente e impide que se puedan desempeñar laboralmente.

Los atributos adjudicados a los géneros varían de país a país y de región a región. Esto se debe a que el modo en que estos atributos se relacionan, tanto con los hombres como con las mujeres, se encuentra condicionado por el contexto global, que los impacta de diferente manera. Los impactos globales sobre la vida de las mujeres se encuentran delineados por la feminización de la pobreza, así como la flexibilización y segregación genérica laboral, en los que dominan los empleos temporales, condiciones laborales precarias y bajos ingresos para las mujeres (Cobo, 2004) . El proceso de globalización sólo puede comprenderse con la variable género, con la que se da cuenta del creciente trabajo en la maquila, la industria automotriz, la informalización de la economía, la agroindustria de exportación, las estrategias de sobrevivencia y el incremento del trabajo gratuito de las mujeres en el hogar. Este proceso es desfavorable para ellas, puesto que persiste su poca visibilidad y niega su presencia y participación en las diversas esferas de la vida social. De este modo, el lugar que se otorga a un género dentro de la comunidad se ve influenciado por los usos y costumbres del mismo, que varían en la misma persona durante su vida. De ahí que la visión particular o social del género se modifique a través de las generaciones (Lamas, 1997). el lugar que se otorga a un género dentro de la comunidad se ve influenciado por los usos y costumbres del mismo, que varían en la misma persona durante su vida. De ahí que la visión particular o social del género se modifique a través de las generaciones (Lamas, 1997). el lugar que se otorga a un género dentro de la comunidad se ve influenciado por los usos y costumbres del mismo, que varían en la misma persona durante su vida. De ahí que la visión particular o social del género se modifique a través de las generaciones (Lamas, 1997).

Las formas de comportamiento de uno u otro sexo, la distribución de roles, responsabilidades y derechos, no son inherentes a la naturaleza humana. Éstos, más bien, lo que hacen es permitirnos comprender mejor su origen cultural y social (Bedregal et al., 199l). Una manera de acercarse a la comprensión de las atribuciones de género (los géneros) ya su preferencia en el tiempo, es analizar cómo se definían a sí mismos y cómo se comportaban los hombres y las mujeres de una familia de una o dos generaciones antes, y compararlos con la forma en que lo hacen actualmente los integrantes de la misma familia. Inmediatamente aparecen a la vista diferencias que reflejan los cambios en los atributos de género asignados socialmente antes y ahora.

En una sociedad plural y tan variada como la mexicana, no se puede afirmar que todos los hombres y mujeres comparten los mismos atributos; sin embargo, con base en numerosos estudios, es posible reconocer algunos rasgos presentes en mayor o menor grado. Entre los principales atributos del género masculino están: ser proveedor de satisfactores materiales, ejercer el poder y la violencia, ser atendido por las mujeres, producir conocimientos, ser independiente y desenvolverse en el ámbito público. En contraste, el género femenino se aboca a la satisfacción de afectos, atiende, educa y cuida a los demás, depende de otros y se desenvuelve en el ámbito doméstico. Todo ello tiene como consecuencia la limitación del pleno desarrollo de sus capacidades humanas, que se traduce en un acceso limitado a oportunidades básicas y laborales.

La discriminación sexual que viven las mujeres dentro de una sociedad que otorga mayor poder a los hombres ocasiona que lo femenino se subordine a lo masculino, y recíprocamente. Actualmente "no existe ninguna sociedad en donde ambos sexos disponen de las mismas oportunidades, incluso en países con alto nivel económico esta desigualdad prevalece, lo que genera enormes discrepancias entre lo que las mujeres aportan al desarrollo y el beneficio que reciben de éste" (PNUD , 1995). Desde la perspectiva de género el logro del bienestar para las mujeres está determinado por los roles culturales que se les asignan y las relaciones que se fundamentan entre los sexos. Aspectos que inciden en los niveles de ingreso y distribución familiar, en el trabajo remunerado y doméstico, en la educación, la toma de decisiones, la violencia de género, la autodeterminación y la realización personal (Núñez, 2000).

 

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